Wikileaks ¿un ejemplo a seguir?

Consideramos a los medios de comunicación los intermediarios entre el público y los acontecimientos. Creemos que lo que nos cuentan es la verdad, que no hay nada más allá de lo que ellos dicen. Sin embargo, si una persona, en vez de leerse un solo periódico, leyese dos y de diferente ideología, se daría cuenta de que existen diferentes visiones, de que no todo lo que su periódico le dice es todo lo que hay que saber.

Con este ejemplo pretendo ilustrar una comparación entre los medios de comunicación tradicionales y los nuevos medios de comunicación. Los medios de comunicación tradicionales se encuentran sujetos a restricciones y censuras, impuestas por sus anunciantes, sus inversores y su línea ideológica. Así ¿Cómo podemos llegar a fiarnos de lo que nos cuentan? Los medios de comunicación han perdido su función principal, la de informar a la población con la máxima transparencia y actuando de cuarto poder del Estado.

Sin embargo, fruto de la evolución tecnológica ha surgido la red. Internet. Gracias a sus ventajas, tanto entidades como instituciones de distinta índole y naturaleza han empezado a actuar y a difundir su información desde allí, para que esté al alcance de cualquier internauta. Al mismo tiempo, han nacido medios de comunicación que, gracias a la neutralidad de la red, han salido adelante, declarándose totalmente independiente de partidos políticos y grandes empresas multinacionales. Wikileaks es un ejemplo.

Aunque no podemos calificar a Wikileaks como un medio de comunicación en el sentido tradicional y general de la palabra, si podemos hablar de ella como una fuente de información muy importante. Su director, Julian Assange es una figura reconocida en todo el mundo por haber revelado informaciones importantes de grandes conflictos y atentados terroristas.

Con las acciones de Wikileaks ha saltado muchas veces la dicotomía libertad de expresión versus derecho a la intimidad. Pero lo cierto es que informaciones sobre como circula el dinero de las administraciones, por ejemplo, debería ser público para toda la sociedad. Al fin y al cabo, queremos saber a dónde va nuestro dinero. Lo que hace Wikilieaks es poner al alcance del público la información, sin filtros ni censuras. Lo que debería hacer el periodismo. Wikileaks es una lección de lo que significa ser periodista. Lo que significa ser el cuarto poder

Wikileaks ha resultado ser una fuente grande y pública, al alcance de todo el mundo, lo que ha generado que los Estados hagan lo posible por derrocarla. ¿Dónde está esa valiosa norma de los periodistas de proteger a sus fuentes cuando se las necesita? Una fuente que ya de por si es pública no puede ocultarse pero sí puede encontrar un mínimo de apoyo por parte de los cinco grandes periódicos a los que Julian Assange les dio el privilegio de dar la exclusiva en sus respectivos países por lo del cableado. Poco después se conocía la supuesta “violación” a una mujer por parte de Assange.

La relación tirante de los medios de comunicación tradicionales y nuevos revela una tirantez que tiene un fondo algo más profundo. La prensa escrita se siente amenazada, camino de la desaparición del soporte que durante estos siglos le ha sustentando. Con la red, se abren infinitas posibilidades para los ciudadanos, que pueden crear fácilmente su propio periódico online. Pero no temamos. La profesión periodística no va a desaparecer. Son necesarios profesionales cualificados que sepan seleccionar las noticias, filtrar la información, reordenarla y configurarla.

Sin embargo, lo que ha demostrado Wikileaks por encima de todo es que la red es un mundo más amplio que en el que vivimos. Y que las más grandes revoluciones pueden nacer en la red. Wikileaks, el 15-M… La población ha encontrado una nueva forma de protestar: a través de las redes sociales. Y las grandes instituciones políticas se están dando cuenta de que si no controlan la red, su situación pende aún más de sus actos, porque ahora, toda la información está al alcance de las personas, aunque los periodistas tienen que estar allí para contrastar las informaciones. Los periodistas acabarán siendo las fuentes fiables a las que ir siempre que se quiera comprobar algo, porque los medios de comunicación tiene algo que no tienen todas las páginas de la red: credibilidad.

Pero esa credibilidad se está perdiendo en los medios convencionales. Los grupos mediáticos están más enredados entre empresas e instituciones políticas que es más lo que no dicen que lo que revelan. Es normal que la gente que posee cierta sensibilización hacia este hecho, busque fuentes de información alternativas, que en la actualidad encuentra en Internet. Los medios convencionales que se adapten a la red seguirán teniendo caché y seguirán siendo igual de consultados, pero a la hora de profundizar en el conocimiento de una noticia, los internautas buscarán las páginas que respondan sus preguntas.

 Cristina Puerta Chaverri

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Acerca de politicriders

Blog de seis alumnos de la Facultad de Periodismo de la UCLM. Correo: politicriders@gmail.com
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