Wikileaks y el periodismo.

Víctor Sampredo, doctor en Ciencias de la Información, en su texto “Wikileaks: la revolución está siendo televisada”, trata de acercarnos el acontecimiento que revolucionó el mundo, la publicación de miles y miles de documentos que puso en jaque a varios de los más importantes Gobierno.

“La revolución está siendo televisada, pero la audiencia ya no se queda frente al televisor. Ha penetrado en él gracias a otras pantallas digitales”.

La palabra leak significa, entre muchas de sus acepciones, filtración. Según la página de Wikileaks: su actividad consiste en hacer públicos documentos clasificados o secretos de un modo que garantiza dos cosas: el anonimato y la seguridad del confidente, y la valoración por parte de una comunidad de lectores de la fiabilidad, veracidad y relevancia de la información publicada. Más allá de las repercusiones jurídicas como sociales que supuso, es la reinvención del periodismo de investigación. En el momento de las filtraciones, los periódicos perdieron su exclusividad como canales de transmisión. Además también provocó que cualquier ciudadano del mundo pueda ser confidente.

Mucha gente se estaba preguntando ya la misión periodista en esta era digital, donde las exclusivas corren por Twitter, con la publicación de los secretos de Estado que ha hecho Wikileaks,  claramente dejaron inconscientes el periodismo. La pregunta que se hace ahora la sociedad es, ¿para qué sirve un periodista si puedo acceder a la información en bruto directamente por Internet? Las razones, las siguientes: Porque esa información puede ser veraz o no, y alguien tiene que contrastarla, porque esa información ha sido revelada por una fuente y si no se tiene el suficiente cuidado esa fuente puede ser descubierta, porque hay tanta información que necesitamos alguien que la seleccione. En resumidas cuentas, porque alguien tiene que gestionar la información, algo que se necesita, y ese alguien es el periodista.

Otro aspecto que debemos considerar de la filtración de los cables es que igual de malo es no tener acceso a la información que tener un acceso demasiado libre a la misma. El debate, ¿hasta dónde llega la libertad de información? La libertad de información tiene que ser siempre la máxima posible, pero en mi opinión, con unos límites. ¿Cuáles son esos límites? Aquellos en los que se comiencen a violar los derechos de alguna persona.

Esto Wikileaks se lo ha saltado en alguna que otra ocasión, claro está a favor de la libertad de información. El periodista, aunque a veces cuesta, intenta ser infalible, y si para ello es necesario revisar la información mil veces, lo hace.

Wikileaks confió en 5 de los periódicos  (The New York Times, The Guardian, Le Monde, El País y Der Spiegel) del mundo para hacer pública la colección de secretos de Estado. Con esto pretendían: obtener una mayor difusión o gozar de mayor credibilidad.

Por lo tanto, nadie puede poner en duda el contenido de esos cables ya que ha sido un grupo de periodistas los que se ha encargado de analizar, seleccionar y contrastar esa información, antes de publicarla. Internet, Twitter, Wikileaks,… estos elementos han intentado matar en varias ocasiones el periodismo, pese a ello se han convertido en las nuevas herramientas de desarrollarlo.

Alejandra García/ @Ale_Rua

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Acerca de politicriders

Blog de seis alumnos de la Facultad de Periodismo de la UCLM. Correo: politicriders@gmail.com
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